19.10.15

Deja que murmuren.

Deja que murmuren cuando hacemos del río hábitat amoroso a deshoras, sin tener en cuenta ni las crecientes, ni las palizadas, ni los mordiscos de los peces mismos. Deja el fuego que salga de sus bocas, que digan que somos el delfín y la morena enamorados sin hallar el delta. Que ciegos vamos a la deriva... como el río sin cauce que arrastra la flora… y la deja muerta. Deja que digan que somos tan distintos sin ton, ni sal... Tú como el búho huraño y yo como la alondra cantora, y que cojeando estamos en peligro de extinción. Deja que pisen nuestros talones en vigilia constante, y hasta que clausuren todas las fuentes de la naturaleza, eso nada importa… Al final se apagarán los ecos que ripian el amor cuando sientan nuestro propio líquido fluir en sus entrañas… Lo sé me alebresto me desatino enloquezco… porque ya mis termas bullen pletóricas en la esponja del punto G ¡Deja que platiquen sobre la plástica de tal entorno conquistado por Eros… y hasta que se mojen en las salpicas de nuestras lluvias internas! ¡Porque cuando se quiere de veras, los murmullo pasan como caricia de mariposa en plena primavera! ¡Deja que murmuren, que ya es nuestro el candor de tal murmullo y todas las beldades de la tierra….!